Evidencia de las TORTURAS de la Ertzaintza a los detenidos acusados de ser Comando Donostia de ETA.
Denuncia editorial de GARA publicada el 30 de agosto de 2001.
ikusmira
Tortura, la cara oculta de los «éxitos»
policiales
En el enorme griterío que se forma tras cada actuación policial contra presuntos militantes de ETA o del «entorno»; entre las declaraciones de los portavoces políticos y representantes institucionales felicitándose por las capturas logradas por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado; con tantas páginas de periódico y minutos de radio y televisión dedicados a detallar las «confesiones» de los detenidos sobre sus supuestos objetivos y currículum, pocos encuentran un hueco para recoger las denuncias de torturas de los acusados. Por eso es preciso volver a levantar la voz para repetir, como suele hacer cada año también Amnistía Internacional, que detrás de éstos «éxitos» policiales emerge con demasiada frecuencia la sombra de las torturas y los malos tratos. Los acusados de pertenecer al comando Gorbea y detenidos por al Guardia Civil han denunciando la dureza del trato recibido en dependencias oficiales. Los continuos golpes y patadas. La práctica de «la bolsa» ahogándolos hasta el borde de la muerte, las flexiones, las amenazas constantes. Los acusados de pertenecer al comando Buruntza y detenidos por la Ertzaintza también denunciaron haber sido sometidos a malos tratos físicos y síquicos. Habrá quien quiera creer que estas denuncias obedecen a una estrategia para desprestigiar a las FSE, pero a quien ha visto el estado en el que algunos de los detenidos llegan ante el juez o muestran todavía en preisión le caben pocas dudas sobre su fiabilidad. Y en este sentido, no está de más recordar, como hacía ayer mismo Torturaren Aurkako Taldea, que algunos de los casos en los que el propio juez de la Audiencia Nacional ha llegado a obrar de oficio ante el estado que presentaban los acusados han correspondido a personas afectadas por operaciones de la Ertzaintza, por lo que EA debiera corregir su discurso sobre el trato que la Policía al mando de su Gobierno dispensa a los detenidos. También el PNV y los responsables del Ejecutivo de Lakua debieran ofrecer explicaciones al respecto. Pero acostumbran a callar. Y su silencio pasa desapercibido porque de la tortura, a fin de cuentas, no quiere hablar casi nadie y porque todavía no han llegado a la iniquidad del Gobierno español, que indulta y condecora a los torturadores.
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